Tina Turner fue mi ídolo de los años 80 durante mis primeros días al servicio de la restauración. En aquella época yo trabajaba para Pan American World Airlines en Bruselas y en mi tiempo libre me dedicaba a recibir a los clientes en el Blue Elephant, el restaurante Thai más famoso de Bélgica.

Esa noche en concreto, entró ella. La más grande entre las grandes: Tina Turner. Su equipo de escoltas escogió el lugar mas discreto del restaurante y pidió explícitamente que sólo UN camarero  la sirviese …. Y el elegido fui YO.

Cuando me acerqué para tomar la comanda, ella estaba sentada sonriente comiendo Krupuks (chips de Gambas). No sabía como dirigirme a ella… No sabía si llamarla Miss Tina, Miss Turner o simplemente arrojarme a sus brazos y decirle lo mucho que la amaba como cantante.

Opté por lo mas educado y la llamé Miss Turner. A continuación, le pregunté “¿Conoce usted la cocina Thai?”  “Yeahhhh” respondió ella con gran seguridad, mientras continuaba comiendo los chips de gambas. Mientras lo hacía me comentó que su Nanny era tailandesa y le preparaba platos Thais muy frecuentemente.

Tina conocía muy bien cada plato y no sólo eso sino también sus ingredientes. Ella misma se encargó de pedir los platos, en Thai, y afortunadamente comprendí cada plato que pedía (ya que por aquel entonces era aún nuevo en la gastronomía tailandesa). luego me dijo, mientras se llevaba otro chip a la boca: “Lo único es que soy alérgica a las gambas” Yo no pude reprimir un  desquiciado “¡¡¡¡Queeeeeee!!!!!” Debió creer que me había dado un brote psicótico cuando me abalancé sobre sus manos y su boca para quitarle los chips.

Una vez retirado el peligro, le expliqué nervioso: “¡¡Esos Chips … SON de Gambas!!” Se quedó tiesa y mirándome fijamente me dijo: “And now what?” Le dije que esperásemos unos minutos … pero que mientras llamaría al Samur por si acaso… Como no sabía que decirle … Exclamé: “como son gambas secas… trituradas y fritas … quizá … no haya peligro”.

Afortunadamente no se desencadenó ningún tipo de reacción alérgica. Tina siguió cenando estupendamente mientras yo no le quitaba ojo de encima.  Al salir, casi de rodillas le dije: “Un placer servirla.” Entonces, me cogió con sus dos manos la cara y me dijo “you are so cute” (supongo que quiso decir amable y no guapo)

¡¡Nunca olvidaré esa gran mujer!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *